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Review | The Dirt: Una sátira del Rock

“¿Qué haces si naciste en la época equivocada? Te adueñas de ella”. Con esta frase comienza The Dirt, la nueva producción de Netflix que relata la historia de Motley Crue. Una película sin ánimos de ser más que Bohemian Rhapsody, pero tampoco queriendo ser menos; con un estilo único e irreverente, The Dirt nos sumerge en el mundo de la banda desde la perspectiva de sus miembros, especialmente de su bajista Nikki Sixx, quien a lo largo de la película nos va relatando el ascenso y descenso de ésta.

Con una dinámica narrativa, la película refleja la vida de un rockstar: sexo, drogas y Rock n’ Roll. Todo este conjunto corriente y de cultura general, demuestra mediante lo audiovisual la escena presente en los ochentas y cómo se desenvuelve una banda de inadaptados. Por un lado, tenemos a un rebelde sin causa como Nikki Sixx (Douglas Booth), quien por medio de la música intenta llenar sus vacíos emocionales a causa de crecer sin una figura paterna; la seriedad de un joven Mick Mars (Iwan Rheon), quien con fuerte ímpetu busca en esta banda la oportunidad de distraer la enfermedad que poco a poco lo iba matando; el histrionismo de Tommy Lee (Machine Gun Kelly) con sus problemas hormonales y por último, la energía de Vince Neil (Daniel Webber), que representa esa pieza de encaje en el rompecabezas de Motley Crue -descrito perfectamente por Mars como “un idiota rubio y delgado que sabe moverse”-. Todo este conjunto hace que en 30 minutos de película, ya nos familiaricemos con la banda y su acelerado progreso.

El director Jeff Tremaine -conocido por crear Jackass– de una manera elocuente nos va contando los acontecimientos que llevaron a Motley Crue a firmar con Erika Records y conseguir un prestigioso manager, usando herramientas como la ruptura de la cuarta pared y acortando historias que no van al caso para dar tiempo a anécdotas hilarantes. Hace que la trama fluya con naturalidad, como la vez que tuvieron en su fiesta al mismísimo David Lee Roth de Van Halen, cómo destrozaban los hoteles donde se hospedaban o la vez que giraron con Ozzy Osbourne (perfectamente interpretado por Tony Cavalero). Anécdotas que todo fan ha leído como una curiosidad, pero verlas representadas en una película, la hace sencillamente estimulante.

Siguiendo esta línea de las adaptaciones, no podemos dejar pasar la incesante necesidad de la película por replicar fotos y gestos icónicos; que lejos de fluir naturalmente, llega a ser incómodo y fuera de lugar. Ya con el hype a tope y la banda siendo un éxito, alcanza los 50 minutos de película donde ésta entra en una transición: llegan los problemas reales y los excesos que le pasan la cuenta a Vince, que se ve envuelto en la tragedia que terminó con la vida del baterista Razzle de Hanoi Rocks. Junto con esto las relaciones tensionan a la banda y la hacen caer poco a poco, potenciado también por el comportamiento de Nikki Sixx.

El protagonismo del bajista se ve relacionado con el libro en el que está basado este film que centra las bases en la historia de él y es el personaje que más se desarrolla, navegando en las drogas y sumergido en sus fantasmas del pasado. Es en este espacio donde nos muestran aquella vez que se le dio por muerto y cómo tuvo la fortuna de que en la ambulancia camino al hospital, uno de los enfermeros era fan de Motley Crue, quien con dos inyecciones de adrenalina logra revivirlo (de aquí nace la icónica “kickstart my heart”) al más puro estilo ‘Pulp Fiction’. Ya para esta altura, un Nikki Sixx ya más maduro propone a la agrupación de hard rock tener un periodo de sobriedad y en medio de esto lanzan “Dr. Feelgood”, su álbum más aclamado por la crítica.

Como una montaña rusa, The Dirt nos muestras en una hora y media los ascensos y caídas de la banda, encuentros y desencuentros, todos dentro del dinamismo que pretende mostrar la película, para luego por el final llegar a un triste momento como fue el fallecimiento de la hija de Vince. ¿Cómo dentro de una sátira, Jeff Tremaine nos introduce a esta situación? Con un padre sin nada más que hacer, que darle esperanza a quien ya no tiene cómo salir de su triste final. Para el desenlace, Nikki Sixx -quien se sentía finalmente culpable por dejar que los excesos consumieran a la banda y a él personalmente- se va con una reflexión. Y es que se pasó la vida buscando lo que tuvo siempre a su lado, una familia.

En conclusión, ‘The Dirt’ lejos de ser una película que busque brillar y ser más que otras de su género, tiene la peculiaridad de burlarse de sí misma y entretener mediante bloopers a la audiencia, con un buen guión y una óptima dirección. Un film que sin duda te entretendrá y guiará por el convulsionado mundo del rock.

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