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Review | Hidalgo: ‘Kelmuya’

Un álbum que quise revisar, y ¿cómo no?, si Gabriel Hidalgo siempre nos sorprende.

Un comienzo con riffs muy entrecortados para pasar a deslizados, se presenta ‘Kallisaya’, una melodía suave con tintes de un teclado y una cálida voz femenina, crea una grata atmósfera, que te invita a querer saber que sigue, es grato el sonido de la caja entremezclado con guitarras octavadas y después cuerdas limpias medias sintetizadas. Un track con mucha atmósfera, música para la imaginación.

Luego es el turno de ‘Eukarya’ comienza con un bajo muy profundo, con sonidos soul mezclado con funk, pinceladas de arpegios limpios realizados con la guitarra, y un fondo enigmático, para dar paso a un potente riff bien carraspeado, la melodía abre el espectro, me hizo recordar a King Crimson con su ‘Three Of Perfect Pair’ pero en el final.

Con figuras sincopadas llega ‘Whipala’, el bajo y la batería en una complicada, pero rica sincronización, desencadenan en una potente melodía. Es el tipo de track que te hace mover un poco tu quietud, y se desarrolla un punzante solo de guitarra, hasta el momento la canción con más peso en todos los ángulos, riffs muy rápidos hacia el final de la entrega, casi con angustia, para desencadenar nuevamente en la melodía central. Una interesante entrega.

‘Yakari’ irrumpe con dinamismo, el trabajo del bajo es muy importante en esto primeros temas, puedo graficarles que este track es una montaña rusa de ritmos, además de mucha versatilidad en todos los integrantes, hasta el momento ‘Kelmuya’ sigue manteniendo una gran atmósfera.

‘Upelafken’ nos visita casi como pidiendo permiso, nuevamente acordes limpios en la guitarra, acordes que muchas veces los oí en Fulano o Congreso, y llega ese riff potente, muy groove, el tema ya tomó forma, siento melodías cercanas a Death, armonía abierta que va a descansar en los últimos dos minutos hacia el final.

‘Samka’ noto acordes más alegres, luciéndose mucho el bajo, y guitarras con flanger, y nuevamente la voz angelical del comienzo del álbum. Es de esas canciones, que sin ser de las que te matan, logran el objetivo de ser disfrutadas totalmente.

‘Weichan’, contiene riffs en corcheas, para junto con batería en destiempo, después una melodía muy oreja, interesante introducción, como directo al hueso. Un gran trabajo rítmico, es lo más importante de esta canción. Acá se anotó un set el baterista.

Comienzo perfecto para un buen headbanging, difícil saber que instrumento hace un período del intro, puede ser un teclado o una guitarra sintetizada, Maropeng se desarrolla con un bajo muy acentuado y vuelve a aparecer ese instrumento, muy agudo para el final, tarea para el que escuche el álbum.

Llegamos a la canción que da nombre al álbum, guitarra muy al estilo de ‘Signos’ de Soda Stereo, mucho delay, flanger y chorus.  Es agradable saber que Gabriel se toma esas libertades, muchas veces se agradece la composición sincera, sin tapujos ni estructurada a un género,  son casi 11 minutos de entrega tranquila  a tempo, muy pianísimo, un tema distinto.

Bueno en resumen, para mí es un álbum con muchos cambios de ritmo, un soporte de bajo y batería del que ya se quisiera cualquier cantante o guitarrista. Una entrega de Hidalgo muy sincera y con una mirada introspectiva, una evolución casi sentenciada, para una carrera impecable.

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